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País del Quijote, una ruta de ensueño

Argamasilla de Alba, El Toboso, Campo de Criptana y Alcázar de San Juan componen un recorrido ideal para adentrarse en la esencia de la obra de Cervantes

Viajar por la ruta que componen Argamasilla de Alba, El Toboso, Campo de Criptana y Alcázar de San Juan, en el centro de la llanura manchega, es adentrarse en el alma del Quijote. Visitar y conocer sus calles y sus gentes, su gastronomía, sus tradiciones, es revivir el mundo que conoció Cervantes, los lugares donde surgiera la historia del más famoso y tenaz de los caballeros andantes.

Alcázar de San Juan, el corazón de La Mancha, guarda en su iglesia sanjuanista de Santa María la Mayor la partida de bautismo de Miguel de Cervantes. La Cueva de Medrano, en Argamasilla de Alba, conserva aún las piedras entre las que surgió la historia que ha dado a conocer La Mancha en el mundo entero. Campo de Criptana, Tierra de Gigantes, con sus molinos recortados bajo el añil del cielo manchego, donde Cervantes imaginara la batalla de su caballero. El Toboso, patria del amor universal, donde Dulcinea guarda su casa con el corazón de don Quijote encerrado en ella.

Los cuatro lugares conforman el auténtico País del Quijote (www.paisdelquijote.es), la esencia de la obra cervantina. En definitiva, una Ruta de la cuna (Alcázar de San Juan) a la escritura (Argamasilla de Alba), de la aventura (Campo de Criptana) al amor (El Toboso).

Esta ruta manchega es patrimonio, porque en ella se puede conocer el patrimonio histórico-artístico crucial en la creación de Cervantes, en el desarrollo de las aventuras de Don Quijote; seguir la huella de los primeros pobladores de estas tierras hace cinco mil años, conocer su pasado romano, la presencia musulmana o la importancia de las órdenes militares, junto a importantes construcciones de siglos posteriores.

El País del Quijote es naturaleza, con paisajes infinitos, únicos, sobresaltados por algunas de las zonas húmedas más importantes de España, como las Lagunas de Ruidera (Argamasilla de Alba), el Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan o la Laguna de Salicor (Campo de Criptana), que constituyen importantes reservas de fauna y flora a nivel mundial.

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Estos cuatro pueblos son cultura, con fiestas, tradiciones, festivales, museos, concursos, actuaciones y conciertos, que emocionarán al viajero durante su estancia en las calles y plazas del País del Quijote… Tierra que inspira y fascina a los mejores músicos, pintores, escultores, actores y escritores.

Y también es vino. Un mar de vides moldea la tierra del Quijote. Tierra de elaboración de grandes vinos, al fusionarse la tradición heredada de sus antepasados con la introducción de las más modernas tecnologías. Visitar sus acreditadas bodegas y disfrutar con sus vinos es un auténtico deleite. Y es gastronomía, porque afamada, singular y exquisita es la cocina manchega, la cocina del Quijote. Y en esta ruta es posible saborearla fiel a la más exigente tradición o con las innovaciones que sugieren los mejores restauradores.

Alcázar de San Juan, El corazón de La Mancha
Alcázar de San Juan, El Corazón de la Mancha, donde aún se respira el espíritu de utopía de los caballeros andantes, ha sido, durante siglos, un enclave de caminos. Los primeros poblamientos conocidos datan de unos 3000 años a.C., como atestiguan los restos conservados en el Museo Municipal, donde también se guardan los mosaicos romanos, procedentes del s. II d.C, hallados en el entorno de Santa María. La presencia musulmana, de la que recibe su nombre la ciudad, Al-Kasar (fortaleza), repoblando más tarde la ciudad los caballeros de la Orden de San Juan. La llegada del ferrocarril en 1854 cambia profundamente la estructura económica y social de la ciudad, convirtiéndola en el crisol de culturas que es hoy en día.

La ciudad se encuentra impregnada por la presencia cervantina, hablando ya una tradición que se remonta al siglo XVI de Alcázar como cuna de Cervantes. Guarda en su iglesia sanjunista de Santa Maria la Mayor, la partida de bautismo de Miguel de Cervantes. En 1748, llega a la ciudad don Blas Nasarre y en los archivos parroquiales de Santa María la Mayor encuentra una partida de bautismo a nombre de Miguel, en cuyo margen escribirá: “Este fue el autor de la Historia de don Quixote”. Años más tarde, en 1753, sería descubierta la de Alcalá, dejando desde ese momento abierta la polémica.

Argamasilla de Alba, El lugar de La Mancha
Una antiquísima tradición, recogida por los primeros comentaristas del Quijote y biógrafos de Cervantes, afirma que éste sufrió prisión en la Casa de Medrano, concibiendo y empezando a escribir allí el libro. Apoya esta tradición el cuadro exvoto de la Virgen de Illescas, ubicado en la iglesia de San Juan Bautista. Fechado en 1601 (cuatro años antes de la aparición de la Primera Parte del Quijote), representa, entre otros personajes, al caballero don Rodrigo de Pacheco, enterrado en una cripta situada al pie del cuadro, al cual se identifica como posible trasunto de Don Quijote.

El castillo de Peñarroya (siglo XIII), en Argamasilla de Alba constituye una de las puertas de entrada al parque natural de las Lagunas de Ruidera. En sus inmediaciones, junto al embalse del mismo nombre, puede visitarse el Centro de Información e Interpretación Comarcal del Alto Guadiana.

Campo de Criptana, Tierra de Gigantes
Campo de Criptana conserva los molinos de viento originales que inspiraron a Miguel de Cervantes para narrar la aventura más famosa de la literatura universal: Don Quijote contra los Gigantes. La Sierra de los Molinos y el barrio del Albaicín son cénit del universo literario cervantino y paradigma del tipismo manchego; atalaya privilegiada desde donde contemplar toda La Mancha en su esplendor. El atardecer entre molinos ofrece una de las puestas de sol más bonitas del planeta.

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Los molinos de viento del siglo XVI -‘Infanto’, ‘Burleta’ y ‘Sardinero’- conservan su estructura y maquinaria originales aptos para realizar una espectacular molienda. Allí se puede disfrutar de una molienda histórica en la mañana del primer domingo de cada mes (en julio y agosto, nocturna el primer sábado de mes).

El Toboso, Patria de Dulcinea
Muchas son las reminiscencias a Cervantes y al Quijote, que El Toboso ofrece al paseante. Sus calles y plazas, su sosegado silencio, sus casas señoriales encaladas o de piedra, sus tradiciones y sus gentes son aspectos que nos trasladan en el tiempo. La Patria de Dulcinea conserva un importante legado patrimonial, histórico y cultural.
El Toboso ha sabido mantener la conjunción de un pueblo castellano y manchego. En el capítulo IX de la segunda parte de la inmortal obra de Cervantes, narra la visita de Don Quijote y Sancho a El Toboso en busca de Dulcinea. Un capítulo entero dedicado a El Toboso y al recorrido de sus calles coincidiendo con la ruta literaria, frases esculpidas en las paredes de las fachadas.

La huella de Cervantes en El Toboso está clara. Aquí dejó su amor platónico, aquí describió a su ideal mujer, aquí conoció a Ana Martínez Zarco de Morales, la Dulce Ana, Dulcinea. Si Cervantes estuvo aquí, era lógico que Don Quijote pasease por este pueblo y que aún hoy día por las noches podamos escuchar los cascos de su caballo Rocinante golpeando contra las piedras. La condensación del espíritu don Quijote y Sancho crean la eternidad de Dulcinea y la universalidad de El Toboso.

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