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La estilizada mirada de la modernidad

La exposición El Greco y la pintura moderna que acoge el museo del Prado plasma la importante influencia del artista toledano en las obras de los autores del siglo XX

DESIRÉE GARCÍA-ESCRIBANO
Su originalidad, su técnica, su calidad e innovación fue tan grande que, pasados años de su muerte, los que venían detrás, se miraban en él. No importaba cuál fuese su estilo de pintura. No importaba que las figuras geométricas y los trazos rectos fuesen la metodología del pintor. Hasta siendo así, éste recordaba al Greco y era capaz de imitarle.

El desarrollo del pintor español en la pintura moderna fue fundamental y eso es lo que plasma la muestra que acoge estos días el Museo nacional del Prado. 57 pinturas y 23 dibujos y grabados de Manet, Cezánne, Picasso, Chagall, Modigliani, Kokoschka, Pollock y Saura junto con 13 libros e impresos, ponen de manifiesto cómo la huella del Greco tuvo una especial relevancia para la evolución de la pintura en el último tercio del siglo XIX y a lo largo de buena parte del XX.

Obra pionera del arte moderno, La Dama de Armiño de Cezánne (viaja por primera vez a España), representa el origen de un estilo gracias a la vinculación del artista con el cretense. Ambos pintores influirían decisivamente en el cubismo y el expresionismo. El primer ámbito de la exposición refleja además el interés de los pintores españoles decimonónicos por la obra del Greco. Mariano Fortuny plasmó en su acuarela La Trinidad la frescura del colorido del cretense. Una luminosidad que también influyó a franceses como Manet quien, tras conocer la obra La Anunciación del Greco reflejó lo que había visto en su Cristo Muerto con Ángeles. La cercanía de ambas obras en el espacio de la muestra permiten al visitante introducirse en la mente comparativa e influyente de los artistas de la época.

Conforme se visitan salas, se van dando pasos hacia la modernidad. Y es que, el segundo ámbito de la exposición abre los brazos a uno de nuestros pintores más internacionales. Picasso también miró al Greco en varios momentos de su vida artística. Los dibujos que realizó en los finales del siglo XIX y comienzos del XX son una clara muestra de ello. En Dos cabezas al estilo del Greco, un dibujo marcadamente cubista, Picasso traza a los personajes igualmente estilizados que lo hacía el artista toledano. Pero sin duda, lo más curioso es cómo el malagueño, en su periodo azul, copia a su antecesor. La obra El entierro de Casagemas es, un Entierro del señor de Orgaz pero sustituyendo las caras de los personajes por las caras de sus amigos, los que asistían al sepelio de su inseparable Carlos Casagemas. Y en lugar de usar el cielo como el espacio donde se suceden las alegorías espirituales, en él plasmó el divertimento. Un amigo que sube al paraíso triunfal a caballo, dos mujeres desnudas y dos prostitutas es lo que se representa en la primera parte superior del cuadro.

También, una de las derivaciones del cubismo, el orfismo, tiene su espacio en la muestra dado que es el movimiento artístico más vinculado a la obra del Greco. Su creador, Delaunay, se inspiró en San Sebastián para su obra Gitano.

Pero sin duda, lo que más sorprende al visitante es la última parte de la muestra que refleja el gran salto de fronteras que experimentó la obra del Greco en el siglo XX. El artista sirvió de modelo y referencia para pintores mejicanos y chilenos como Diego Rivera y Orozco pero también para el norteamericano Pollock. Éste último, cuya técnica difiere de cualquier artista de la época, fue influido por su maestro Benton y realizó copias de las obras del libro de Maurice Legendre sobre el Greco, también presente en la exposición. El visitante puede contemplar un nutrido grupo de éstas en vitrinas perfectamente organizadas que rompen el ritmo pictórico de la sala.

Para finalizar, la muestra explora el impulso transformador del Greco como referencia en las angustiadas figuraciones expresivas de la posguerra europea, según manifiestan las obras de Alberto Giacometti, Francis Bacon y Antonio Saura, algunos de los cuales realizaron homenajes explícitos al artista. Junto a este paseo por los pintores modernos, 26 obras del Greco de las cuáles sólo 7 han participado en la exposición “El Griego de Toledo”, cuelgan de las paredes del Prado estos días hasta el 5 de octubre. Un recorrido entre la pintura de siempre y lo que llegó después que no deja indiferente a nadie y del que ya han disfrutado más de 250.000 personas.

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